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Presentación
México es un país rico en recursos
naturales que destaca por su biodiversidad, por la que está considerado como
uno de los 12 países Megadiversos del mundo (Mittermeier y Mittermeier
1992). Alberga al menos 1,070 especies de aves (Howell y Webb 1995), 522 de
mamíferos terrestres (Ceballos et al. 2002), 705 de reptiles y 289 de
anfibios (Flores-Villela 1993). De éstas, son endémicas 108 especies de aves
(González-García y Gómez de Silva, en prensa), 157 de mamíferos (Ceballos et
al. 2002), 368 de anfibios y 173 de reptiles (Flores-Villela y Navarro
1993). Por su parte, se ha estimado que la diversidad de plantas vasculares
del país se encuentra entre 22,800 y 26,000 especies; ocupando con estos
números el cuarto lugar mundial. De éstas, aproximadamente el 52%, 9,300
especies, son endémicas al país (Mittermeier y Mittermeier 1992, Rzedowski
1993). Al menos 220 familias y 2,410 géneros componen la flora fanerogámica
de México y de éstos últimos aproximadamente el 10% (230) son endémicos al
país (Rzedowski 1993).
Sin embargo, esta biodiversidad está siendo amenazada por múltiples factores
y el ritmo de extinción de especies se sigue incrementando (Ceballos y
Navarro 1991). Dentro de éstos podemos diferenciar dos tipos principales:
directos e indirectos. Como ejemplo del primero podemos mencionar la
sobreexplotación de las poblaciones silvestres, mientras que la destrucción
y modificación del hábitat constituyen factores indirectos (Groombridge
1992). Un elemento, tanto directo como indirecto, es la introducción de
especies exóticas; identificado por numerosos autores como un aspecto
importante relacionado con la extinción de especies (por ejemplo Bright
1998, Courchamp y Sugihara 1999, Cox 1999, Devine 1998, Everett 2000, Jaksic
1998, Mellink 1992 y 1993, Parker et al. 1999, Simberloff 2000, Velarde y
Anderson 1994, Wilson 1992). De acuerdo con algunos trabajos (Bright 1998,
Rodríguez 2001, Wilson 1992), la introducción de especies exóticas ocupa el
segundo lugar en importancia después de la destrucción del hábitat, al
actuar de manera sinérgica con los otras amenazas. Las especies exóticas o
introducidas son especies que se encuentran fuera de su área de distribución
original o nativa (histórica o actual), no acorde con su potencial de
dispersión natural; término que también puede aplicarse a niveles
taxonómicos inferiores, como subespecie exótica (Lever 1985, IUCN 2000).
Se calcula que aproximadamente el 17% de las extinciones de especies
animales en tiempos históricos, en todo el mundo, pudo ser generado por la
introducción de especies exóticas (Groombridge 1992). De acuerdo con algunos
especialistas, más de la mitad de las 176 extinciones de aves desde el siglo
XVII se ha debido a ello (Rommeu 1995). Es posible que el alto porcentaje de
aves extintas reportado en ambas publicaciones, en comparación con el total
de extinciones animales derivadas de la introducción de especies, esté
relacionado con lo siguiente: 1) las aves son uno de los grupos animales más
estudiados y con ello más frecuentemente se han podido determinar las causas
de extinción (Collar 1999) y gran parte de las extinciones de aves se ha
dado en islas (Collar 1999, Ceballos y Márquez-Valdelamar 2000), 2)
ecosistemas cuyas especies han sido consideradas como más vulnerables a
invasiones por organismos exóticos (Vitousek 1991, Williamson 2000,
VanDriesche y VanDriesche 2000). Algunas estimaciones indican que
aproximadamente el 93% de los anfibios y reptiles, el 29% de los mamíferos y
el 93% de las aves extintas, fueron especies insulares y en muchos casos
estas extinciones fueron ocasionadas o relacionadas con la introducción de
especies exóticas (Ceballos y Márquez-Valdelamar 2000). Sin embargo
Groombridge (1992) plantea que el porcentaje de extinciones de mamíferos
(desde el año 1600) correspondiente a especies insulares es cercano al 58% y
derivado en gran parte de la introducción de especies exóticas. En
particular, las aves son el grupo de vertebrados terrestres que mayor número
de extinciones ha registrado en México (Ceballos y Márquez-Valdelamar 2000).
En lo que respecta a las plantas, de acuerdo con Donlan (2000) de las 250
especies de plantas enlistadas en el Red Book de la UICN (1978), 96 (38%)
son especies insulares y muchas de éstas están amenazadas por especies
exóticas. En Australia, considerada biogeográficamente como una isla, la
mayor parte de las extinciones recientes (posteriores a 1600 DC),
particularmente de aves y mamíferos, se debieron, al menos en parte, a la
introducción de mamíferos exóticos (Caughley y Gunn 1996). Las islas, al
igual que otros tipos de ecosistemas aislados, como cuevas calcáreas y lagos
de cráteres, tienen una historia evolutiva que se ha desarrollado, en gran
parte, in situ y sin contacto con el exterior. De tal modo, adaptaciones
como la pérdida de la capacidad de vuelo y la falta de reacción de huir en
aves insulares son características seleccionadas positivamente en la
ausencia de depredadores (Collar 1999).
Existen numerosos ejemplos sobre el impacto que han generado los vertebrados
exóticos a lo largo del mundo. De manera particular las islas han sido un
claro ejemplo, en donde se han registrado gran número de extinciones de
especies y subespecies de roedores y aves a causa de la depredación por
especies como perros, gatos o roedores, y la modificación de las comunidades
vegetales y alteración del paisaje por herbívoros como cabras y conejos (Barrat
1998, Ceballos y Márquez-Valdelamar 2000, Cox 1999, Jaksic 1998, Mack y
D’Antonio 1998, Manchester & Bullock 2000, Mellink 1992 y 1993, Mellink y
Palacios 1990, Velarde y Anderson 1994). Los vertebrados exóticos pueden
ejercer también su impacto sobre los ecosistemas naturales o semi-naturales
a través de la competencia (por interferencia o por recursos) y la
introducción de enfermedades y parásitos a las poblaciones de animales
nativos; algunas de las cuales pueden ser transmitidas incluso al ser humano
(Mellink 1991, Jaksic 1998). Un ejemplo de lo anterior, es la transmisión
del paludismo aviar introducido por aves exóticas e identificado como una de
las principales causas de extinción de aves nativas en Hawaii (Cox 1999). En
particular, especies comensales del hombre como ratas y ratones, pueden ser
importantes depredadores de huevos, reptiles, invertebrados y pequeñas aves
y mamíferos (Jaksic 1998, Velarde y Anderson 1994, Mellink 1992). Sin
embargo, existen otros factores que incrementan el riesgo de extinción de
las especies nativas, como es la hibridación con especies exóticas (Huxel
1999, Wayne y Brown 2001). La introducción de especies exóticas de
herbívoros ha sido la causa de modificación de comunidades vegetales,
extinción de especies de plantas y hasta la modificación de procesos a nivel
de ecosistema (Donlan, Tershy y Croll 2002). De este modo, además de los
efectos directos que puedan tener las especies exóticas existen muchos otros
indirectos con consecuencias graves para el ecosistema en su conjunto (Donlan
2000).
Esta problemática derivó en la necesidad de realizar una evaluación a nivel
nacional de las especies de vertebrados superiores introducidos de México.
Esta tarea fue promovida por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso
de la Biodiversidad (Conabio), quien financió la realización de la base de
datos denominada “Vertebrados Superiores Exóticos de México: Distribución e
Impactos”, que estuvo a cargo del Laboratorio de Ecología y Conservación de
Vertebrados del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de
México. Este trabajo permitió organizar e integrar la información disponible
sobre el tema y hacer un análisis de la problemática, incluyendo información
biológica sobre las especies exóticas y evaluando su situación en términos
de su impacto potencial sobre los ecosistemas y especies nativos y de su
potencial de control. En primer lugar se elaboraron fichas con información
biológica relevante, que incluyen una descripción de las especies (tamaño,
color, etc.), así como de las principales características de su historia
natural (comportamiento social, alimentación, hábitos, tipo de vegetación
que ocupa, reproducción, etc.), distribución original (que incluye tipo de
hábitat y mapas), distribución exótica en México (descripción y mapas) y
posteriormente, con dicha información se analizaron los impactos potenciales
sobre los ecosistemas y, en particular, sobre las especies nativas, así como
su potencial de control o erradicación. Con la finalidad de explorar las
posibilidades de priorizar los esfuerzos de control o erradicación de los
exóticos, se diseño un método para clasificar a las especies, de acuerdo con
su potencial de impacto y de control. De esta forma, este trabajo constituye
una primera evaluación, a nivel nacional, de la diversidad, distribución,
estatus poblacional, impacto potencial y potencial de control de los
vertebrados exóticos de México. Los grupos considerados en la base de datos
son aves, mamíferos, reptiles y anfibios.
En esta página se presentan las fichas con información taxonómica,
geográfica y de historia natural que se realizaron durante este proyecto,
así como mapas de la distribución original y como especies exóticas en
nuestro país y un análisis general de su potencial de impacto y de control
que se diseño a lo largo del trabajo. Como parte del análisis se presenta un
modelo (MECATEX) que permite clasificar a las especies dentro de algún nivel
de impacto y de control determinado que, potencialmente, podría ser
utilizado para clasificar en estos aspectos a otros grupos de organismos.
Medellín Legorreta, R. A. “Vertebrados superiores exóticos en México:
diversidad, distribución y efectos potenciales”. Instituto de Ecología,
Universidad Nacional Autónoma de México. Bases de datos SNIB-CONABIO.
Proyecto U020. México, D.F.
Proyecto elaborado en colaboración con Héctor Gómez de Silva, Jorge Álvarez
Romero, Adán Oliveras de Ita y Clementina Equihua Z.
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