Loricáridos (plecos) en México

De Especies invasoras

Noviembre de 2007

Tabla de contenidos

Desde mediados de la década de los noventa, se han reportado ejemplares en estado silvestre pertenecientes a la familia de los loricáridos también conocidos como “plecos”, “limpia-peceras” o “limpia-vidrios”. Desde su introducción en los cuerpos de agua epicontinentales del país (ríos, lagos, lagunas, esteros), se han expandido alarmantemente en unos cuantos años, y representan una de las mayores amenazas para la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos continentales y para las pesquerías de agua dulce en México.


Descripción y características

Pez diablo. (Foto: Araceli Orbe)
Pez diablo. (Foto: Araceli Orbe)
Estas especies, son nativas de la cuenca del Amazonas en Sudamérica y pertenecen a la familia Loricariidae, de la cual se conocen hasta el momento más de 680 especies, varias de las cuales se han reportado como invasoras en diversas regiones del planeta. Estas especies están cubiertas por placas óseas y escamas con espinas y tienen una boca en forma de ventosa que les permite fijarse al sustrato. Algunos pueden crecer hasta 70 cm y alcanzar hasta 3 kg de peso. Son organismos de reproducción precoz cuyos hábitos de anidación y cuidado parental facilitan una alta tasa de supervivencia. Ecológicamente son extremadamente adaptables, algunos son tolerantes a la salinidad, están adaptados fisiológicamente para respirar aire atmosférico en condiciones de hipoxia y resistir la desecación durante varios días. Son esencialmente nocturnos, altamente territoriales, agresivos y con una gran capacidad de dispersión.


Distribución en México

En México, en 1995 se detectaron estos peces por primera vez en el río Mezcala, en la cuenca del río Balsas. Posteriormente, se han registrado en Tecpatán, Chiapas, en la cuenca del río Grijalva, en varias localidades cercanas a Villahermosa Tabasco, principalmente en el río Usumacinta y sus vertientes, así como en la presa Infiernillo y en el mismo río Balsas. Durante los últimos tres años, los plecos se han expandido rápidamente y actualmente es común encontrarlos en varias de las cuencas hidrológicas más grandes del país. En el 2005 se colectaron 8 ejemplares cerca de Frontera, en Tabasco, y los reportes indican que la especie Pterygoplichthys pardalis se ha extendido por la cuenca del Grijalva-Usumacinta y está establecida en Campeche y Chiapas (Wakida-Kusunoki et al, 2007).


Impactos

Por sus hábitos alimenticios, reproductivos y sociales, los loricáridos afectan severamente a otras especies, destruyendo sitios de anidación, compitiendo por recursos alimenticios y causando cambios en la disponibilidad de luz de la columna acuática debido a la resuspensión del sedimento y en cambios en el tamaño y la distribución de las partículas en el fondo, por mencionar algunos ejemplos. Sus impactos económicos van desde los daños a riberas y paredes de ríos, presas o lagos, causados por sus hábitos de anidación, que debilitan las bases estructurales de casas, paredes de presas, muelles etc., hasta el desplome de industrias pesqueras importantes, como ha sido el caso de la presa Adolfo López Mateos “Infiernillo” en la frontera entre Michoacán y Guerrero.


Expertos en México

  • Dr Roberto Mendoza - UANL
  • Dr. Carlos Escalera - CIIDIR Michoacán, IPN


  • Dr Salvador Contreras-Balderas 1936-2009

Más información

DIFUSIÓN


Esta nota esta basada en el artículo "Los peces diablo: especies invasoras de alto impacto." (PDF)
Disponible en Biodiversitas, Núm. 70, Enero-Febrero de 2007.


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